El negre

Posted on 4 enero, 2011

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Es increíble la capacidad de los alcoyanos para destapar polémicas tan bélicas como estériles. La mayor parte de ellas está relacionada con las tradiciones y las fiestas, con lo que la controversia suele encontrar el aliento de los medios de comunicación. Ahora, como cada inicio de enero, en Alcoy comienza a hablarse de la Cabalgata y del gran asunto de Estado: ¿cuál de los tres Reyes Magos es el negro?

Unos defienden que desde toda la vida el negre es el que va enmedio, por lo que sin duda alguna es Gaspar. Otros, sin embargo, aseguran que Alcoy no es tan diferente del resto del orbe, por lo que, por mucho que desfile en segundo lugar, es Baltasar. La escasa documentación al respecto demuestra, entre otras cosas, que nuestros antepasados eran bastante más inteligentes que nosotros, porque no se paraban a discutir estas menudeces.

Los defensores de una y otra opción deberían preguntarse qué mas da quien sea quién. No deberían olvidar que, según la Biblia (en concreto unos breves párrafos del Evangelio de Mateo), un número indeterminado de magos llegó de Oriente, guiados todos por una estrella, para adorar al rey de los judíos, al que ofrecieron oro, incienso y mirra. Luego se marcharon, tras ser advertidos en sueños de que no revelasen a Herodes el paradero del Mesías.

Es decir, que, según el evangelista, no eran reyes, pudieron ser tres o cuarenta y, sobre todo, no queda acreditada la raza de cada uno de ellos. A partir de esta premisa, todo vale, como se ha demostrado a lo largo de los años. En el siglo VI aparecieron por primera vez sus actuales nombres. Figuran en un mosaico italiano sobre la imagen de los tres reyes, ninguno de los cuales coincide con el aspecto que hoy todos damos a los monarcas (el viejo con barba blanca que nosotros llamamos Melchor aparece denominado como Gaspar). Ni que decir tiene que ninguno de los reyes era negro, un hecho que comenzó a producirse en el siglo XVI.

El proceso de configuración de la imagen de Sus Majestades es muchísimo más amplio, como muy bien recoge Pepe Rodríguez en su curiosa e incompleta obra Mitos y ritos de la Navidad.  En este caso, como en muchos otros en los que Iglesia está por medio, la realidad queda arrasada por la ficción, que en este caso se convierte en ilusión. Lo triste es que un debate tan inútil como este pueda empañar lo que es a la vez una realidad y una ilusión: que Alcoy tiene una fiesta de Reyes impresionante. ¡Disfrutémosla todos y activemos el cerebro para lo que es verdaderamente necesario!

Nos leemos pronto.

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