La rosa hedienta

Posted on 18 enero, 2011

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La maza de la Justicia ha vuelto a golpear el rostro del PP de Alcoy. El Tribunal Superior de Justicia ha rechazado el proyecto propuesto por el Ayuntamiento para legalizar la plaza y el aparcamiento de La Rosaleda. El golpe, sin embargo, puede ser incluso placentero, puesto que implica más recursos y dilaciones y, por tanto, llegar a las elecciones sin tener que tocar ni una baldosa de la plaza.

El Gobierno, tras a dar conocer que el TSJ acuerda la modificación del proyecto, recuerda que el diseño es fruto de un concurso público. Es decir, desliza que si no cumple la Ley no es solo por su culpa. Y añade que, según estaba estipulado en el concurso de ideas para legalizar la plaza, en caso de que caiga el proyecto ganador, presentará el segundo clasificado “y así sucesivamente al resto”. Hasta el infinito y más allá.

¿No hubiese sido más serio y sencillo reunir a un equipo de abogados y arquitectos para que diseñasen una reforma acorde a la Ley? Evidentemente sí. Pero no lo hubiese sido ejecutar el resultado, porque el PP sabe muy bien que cumplir la sentencia que en 2005 anuló los acuerdos que hicieron posible construir el aparcamiento implica, sencillamente, cerrar la instalación. Supone acabar con la primera planta y construir nuevos accesos para que el aparcamiento sea, efectivamente, subterráneo.

Cualquier le dice a la empresa responsable que tiene que rehacer el aparcamiento. El Ayuntamiento opta por seguir pleiteando y, llegado el caso extremo, preferentemente cuando pasen los comicios de mayo, pagar con el dinero del que carece para otras tantas cuestiones.

De hecho, casi tan nefasto es cerrar un aparcamiento  como pagar más de 700.000 euros con dinero de todos por la cabezonería de un alcalde, en este caso, Miguel Peralta, que estuvo advertido en todo momento de que el proyecto era ilegal.

Fruto de aquello, el Gobierno local se ve con el agua al cuello porque cada vez tiene menos salida en el caso de La Rosaleda, uno de los grandes ejemplos de la gestión del PP de Alcoy. Agarra una buena idea y en lugar de tramitar un expediente impecable para evitar las críticas de los colectivos sociales a los que tanto critica, lo reboza en la basura hasta que desprende un hedor insoportable.

Menos mal que esa pestilencia la compensa el dulce perfume de las flores de los ramos de las novias que, recién desposadas, y según dice Sedano, eligen la fabulosa plaza de La Rosaleda para retratarse junto a sus maridos. Y es que no hay nada mejor que tener a un alcalde romántico.

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