La casa por barrer

Posted on 21 enero, 2011

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Lo mínimo que se le debe exigir a una persona que te invita a su casa y que quiere ofrecer una buena imagen es que la tenga en condiciones. Que esté limpia y aseada para que el invitado se encuentre a gusto y vuelva en otras ocasiones.

Esta simple condición no la cumple Alcoy, que corre el riesgo de que el turista que llega a la ciudad salga espantado de ella y con la firme convicción de no regresar jamás. El Ayuntamiento no ha sido capaz de dejar una ciudad en perfecto estado para ser visitada. Ha concentrado los museos en la parte baja del casco antiguo, repleto de ruinas, solares y escombros.

La triste imagen de depresión y desolación es la que acompaña al turista que pasa por las calles de la antigua villa o que baja, si es que se atreve, al futuro museo de bomberos. Este paisaje ensombrece el buen trabajo desarrollado con la recuperación de fachadas y murallas en el centro, la consolidación de la plaza de la universidad o la apertura del Centre d’Art.

El pinchazo de la recuperación del casco antiguo, provocado por la total dependencia municipal de la iniciativa privada, puede ser un obstáculo para cualquier oportunidad de impulso turístico de la ciudad. El Ayuntamiento ya recibió un serio aviso cuando toda España comprobó la vergüenza de El Partidor con el rodaje de Balada triste de trompeta, incomprensiblemente celebrado como logro por el PP.

Alcoy se ha lanzado a la aventura del turismo sin haber hecho antes los deberes. Sin haberse puesto lo guapa que puede ser una ciudad con capacidad para asombrar a sus visitantes. En Fitur, el Ayuntamiento ha optado por el patrimonio para su nuevo paquete turístico. Es un nuevo bandazo de la concejalía que primero buscó japoneses y luego congresistas mientras los empresarios no comprenden como Alcoy sigue sin desarrollar una potentísima campaña para promocionar sus grandes recursos: las fiestas y la naturaleza.

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