Expiar la culpa

Posted on 29 enero, 2011

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En Estados Unidos, donde en determinados lugares es posible matar a alguien con la Ley en la mano, cuando el condenado espera la espantosa orden de ser ejecutado, los cinco verdugos afilan a siete metros sus puntos de mira. El blanco es fácil e indefenso. Una de las armas del pelotón no está cargada. La bala alcanza su objetivo.

En Japón, otra de las potencias mundiales que todavía aplica la pena capital, el único medio de ejecución permitido por la Ley es la soga. El reo permanece sentado en una silla. De repente, el suelo desaparece debajo de sus pies. La presión sobre el cuello hace el resto. El letal mecanismo lo acciona uno de los tres aparatos que manejan otras tantas personas.

Son diferentes formas de ‘humanizar’ una acción tan terrible como quitar la vida a otra persona. Con esta simple (incluso ingeniosa) ocurrencia ninguno de los verdugos puede saber que ha sido él quien ha asesinado al condenado. No tiene de qué preocuparse. Es una siniestra vía para expiar la culpa ante un hecho deleznable.

Tengan en cuenta lo dicho hasta ahora quienes se preguntan por qué la oposición en Alcoy, así como diversos colectivos, no apoyan proyectos como el polígono de La Canal o el hotel la Font Roja. Y más aún después de ver como el Gobierno local reparte hostias al PSOE por participar en el concurso de ideas para legalizar La Rosaleda de la misma forma que se las arrea a La Carrasca precisamente por todo lo contrario.

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