Normalidad

Posted on 13 abril, 2011

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Si Alcoy tuviera un alcalde normal, lo lógico es que este pasado fin de semana se hubiese alegrado públicamente de que la persona que más ha hecho por Alcoy en la últimas década y media conserve la confianza del presidente de la Generalitat y del PP valenciano y cuanto menos pueda seguir defendiendo los intereses de la ciudad desde las Cortes Valencianas durante la próxima legislatura.

Sin embargo, el alcalde no ha dicho una sola palabra al respecto. Es más, prefirió marcharse a Alicante a ser el palmero del presidente provincial y criticar al presidente autonómico porque ha dejado fuera de las listas a los suyos. La talla política del alcalde queda reflejada en la escasa atención prestada por los medios provinciales, dejándolo en un abrumador segundo plano tras la alcaldesa de Orihuela.

Es comprensible que en un conflicto tan duro como el que vive el PP, el alcalde quiera defender a su grupo. A sus amiguetes, vaya. Lo que no se puede permitir es que luego proclame que su principal objetivo es Alcoy y que se va a dejar la piel por la ciudad. La piel no sé si la dejará. Pero a este paso a los demás nos va a dejar sin pelo de tanto que nos lo toma.

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