El puente más largo

Posted on 3 diciembre, 2011

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La propuesta de la Generalitat para modificar el puente entre el Viaducto y la Zona Norte por una especie de pasarela es la culminación, de momento, de un proyecto muy mal gestionado. El diseño del puente que ya ha sido aprobado y adjudicado por más de 10 millones y que el Gobierno valenciano pretende cambiar es ridículo para la que se vanagloria de ser la ciudad de los puentes. Es un puentecito de apenas 180 metros, precedido de dos carreteras de acceso que van desde cada barrio hasta casi el cauce del río.
El anterior Gobierno del PP renunció a construir un verdadero puente para optar por una solución híbrida que ahora ni siquiera convence a la Generalitat. Uno de los motivos por los que el PP apostó por este proyecto, aparte de preservar los intereses urbanísticos en Rambla Baixa, era la intención de convertir este vial en el acceso directo al hospital desde la autovía. De nuevo se mezclan conceptos que, al final, resultan incompatibles.
En lugar de reclamar un verdadero acceso desde la nueva carretera, Alcoy se ha empeñado en plantear una solución insuficiente de origen, puesto que la entrada a la ciudad desde el Revolcat es un auténtico desastre. Esa carretera no está preparada para recibir a todos los vecinos de la comarca que accedan al Virgen de los Lirios.
Quizá si, cuando gobernaba el PP en Madrid y estaba en planificación el proyecto de la autovía, el PP de Alcoy no se hubiese negado en pleno a pedir el acceso directo al hospital, la ciudad ya dispondría de esta infraestructura.
Para colmo, la conexión entre el puentecito y la autovía se basa en una rotonda de distribución que está situada en terreno protegido por las normas de conservación del paraje del Serpis, lo que hace prácticamente inviable su construcción.
A las carencias de un cuestionable proyecto que viene gestándose desde hace casi 20 años, cuando Sanus presentó una maqueta de Santiago Calatrava, se une la jugada de trilero de la Generalitat, que aunque tenía comprometida la inversión desde años atrás, la incluyó en el plan Camps, eliminando de golpe una importante cantidad de dinero para la ciudad sin que le importase lo más mínimo al PP local.
El nuevo Gobierno debería definir los intereses de la ciudad y tratar de corregir todos los fallos de gestión que rodean a este proyecto. La primera acción es reclamar al Ministerio de Fomento una verdadera solución a la conexión entre la autovía y el hospital. La segunda, exigir a la Generalitat que invierta los millones comprometidos con la ciudad. Y la tercera, aceptar el cambio de proyecto de puente para comenzar a promover un nuevo sistema de movilidad, basado en la peatonalización y en el transporte público.

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