Descomposición

Posted on 3 septiembre, 2012

0


El Partido Popular afronta una larga e inevitable travesía por el desierto de la oposición y de las batallas internas, fruto de años de nula gestión. El PP apenas gestionó el Ayuntamiento, como tampoco lo hizo en el seno del partido. El resultado es una ciudad paralizada y un partido abierto en canal. En ambos casos, además, la escasísima gestión ha sido nefasta. Para Alcoy, por los errores que ahora se pagan con sentencias judiciales, y para el PP, por los odios que ha provocado cada decisión.
Se da la circunstancia de que en los dos casos el epicentro era la misma persona: Jorge Sedano, alcalde y presidente del partido. Siempre bajo el faro de su mentor, ahora desaparecido, Sedano ha acumulado torpezas que le han impedido gobernar Alcoy por los siglos de los siglos. Y en cuanto ha dejado la vara de mando ha tenido una larga cola de agraviados, sedientos de ajustar cuentas.
A Sedano hay que imputarle la falta de independencia en la toma de decisiones y, especialmente, que los intereses personales, o de sus amigos, hayan estado muy por encima de los intereses de la ciudad. Para colmo, ahora se ha empeñado en ensuciar su imagen como alcalde, permitiendo que el ídolo no solo sea derribado, sino arrastrado y paseado por las calles como sucedió en el siglo XIX.
Pero los que están sedientos de venganza son tan o más responsables que Sedano de la actual situación de la ciudad. Preocupa que el futuro del PP esté en manos de quien firmó Serelles o La Rosaleda, de quien quiso potenciar el sector turístico a costa de los contribuyentes o de aquellos que construyeron un carísimo y falsísimo decorado de cartón piedra desde Valencia.

Anuncios
Posted in: Uncategorized