Por no hablar claro

Posted on 23 enero, 2013

1


La adjudicación del Plan General de Ordenación Urbana ha provocado un nuevo terremoto en el Ayuntamiento de Alcoy. La presencia de ex altos cargos del PSOE en una de las empresas que se encargará de diseñar el urbanismo de la ciudad ha disparado las alarmas, porque las comparaciones con los hechos que provocaron la ruptura del tripartito son inevitables.
Y lo son porque ni el PSOE ni Esquerra Unida zanjaron correctamente el conflicto con el Bloc a cuenta de su gestión cultural. Liquidaron a los nacionalistas pero no aclararon si, en realidad, éstos habían maniobrado para colocar a personas afines al partido en la gestión del teatro Calderón. Tampoco explicaron si estas mismas personas, o sus empresas, habían optado sin éxito al concurso. Ni tampoco definieron si la concejal Anna Serrano había utilizado fondos del Centre Cultural para, a través del Calderón, pagar parte del concierto de Serrat y Sabina (del que de tanto oír hablar, no sabemos nada).
Aunque el Bloc insista en buscar paralelismos para hacer ver que fueron expulsados por intereses partidistas y no en defensa de la ética política, lo cierto es que los casos son bien distintos. Ambos contratos (el del PGOU y el del Calderón) han seguido unos procedimientos administrativos impecables. De ahí que no pueda haber reproche alguno sobre las adjudicaciones. El problema es que al Calderón han accedido empresas que no pasaron por el concurso. O al menos que no lo ganaron. El resultado, a diferencia del PGOU, es que en el teatro no se puede afirmar que la gestión es resultado completo de un concurso público.

Anuncios
Posted in: Uncategorized